El trabajo y la salud mental

Cinco de las 10 causas de incapacidad en el mundo son problemas de salud mental (depresión aguda, squizofrenia, desorden bipolar, abuso de alcohol y trastornos obsesivos compulsivos). Estos desórdenes, junto al stress y la ansiedad, impactan fuertemente en la población trabajadora y debe ser abordada por las empresas, los sindicatos y los gobiernos.

El impacto de los desordenes metales en el trabajo tiene consecuencias no sólo en los individuos sino también en la productividad de las empresas, ya que condiciona el rendimiento de los trabajadores, aumenta las tasas de absentismo, las licencias por enfermedad y los accidentes.

Por ello es necesario que las organizaciones provean a sus empleados de ambientes de trabajo sanos, y se dediquen a capacitar a sus trabajadores sobre los problemas de salud mental, poniendo en conocimiento de los mismos, herramientas para reconocer e identificar este tipo de afecciones, y brindando servicios para atenderlos en el caso de que aparezcan.

El estres y el trabajo en la actualidad

El stress es una reacción fisiológica del organismo para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Cuando esta
respuesta natural se da en exceso, se produce una sobrecarga de tensión
que repercute en el organismo y provoca la aparición de enfermedades
tanto físicas como psíquicas: ansiedad, depresión, enfermedades cardiacas,
gastrointestinales , musculoesqueléticas, etc.

En los últimos años los cambios tecnológicos, comunicacionales y organizacionales que aparecieron de la mano del proceso de globalización de las economías, modificaron fuertemente los espacios laborales y los empleos en general.

Los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo han debido enfrentarse a nuevos tipo de organizaciones y procesos, nuevos patrones de empleo (reducción de personal, subcontratación, flexibilidad y movilidad), más carga de trabajo y empleos precarios.

Estos cambios afectan directamente la salud mental de los trabajadores, tanto que según la OIT, uno de cada diez trabajadores sufre depresión, ansiedad, estrés o
cansancio,
que en algunos casos llevan al desempleo y a la hospitalización.

Y como en otras áreas, las mujeres son un grupo más vulnerable ya que están expuestas a stresores específicos por el tipo de trabajos que realizan, la posición en las jerarquías de las organizaciones, la discriminación, el abuso sexual y la violencia de género, y la doble o triple jornada laboral que realizan (en su hogar , en su empleo y de cuidadoras de familias y allegados).

Estresores y riesgos en el lugar de trabajo

Las fuentes de estrés relacionadas al empleo afectan tanto a varones como a mujeres, pero estas ultimas están despropocionalmente expuestas a los estresores debido a la segregación laboral, las responsabilidades domesticas, el bloqueo al desarrollo profesional, la discriminación, el abuso sexual, y el maltrato laboral.

  • Trabajar a ritmo elevado.
  • Trabajar con plazos ajustados de entrega.
  • Tareas cortas y repetitivas.
  • Tareas monótonas.
  • No tener control sobre orden de tareas.
  • No tener control sobre los métodos de trabajo.
  • Poca colaboración de colegas profesionales.
  • Poca colaboración de los supervisores.
  • Largas jornadas laborales.
  • Trabajo a turnos.
  • Acoso y discriminación.
  • Intimidación, violencia.
  • Inseguridad laboral.
  • Trabajo mal remunerado.
  • Pocas perspectivas de desarrollo profesional.
  • Bajo valor social del trabajo que se realiza.

La necesidad de prevenir

Las empresas y los representantes de los trabajadores deben abocarse a prevenir la aparición de afecciones a la salud mental de los empleados. Y proveer medidas de reincorporación para aquellos que las padecen.

Para ello es necesario:

  • Reconocer la salud mental como un aspecto de interés para las organizaciones, desarrollando políticas y guías de acción sobre el tema.
  • Implementar políticas que eliminen los ambientes de trabajo insalubres, la discriminación y el maltrato laboral, así como políticas de integración de personas con discapacidad, entre ellas las afectadas por problemas de salud mental.
  • Llevar adelante programas de prevención, tratamiento y rehabilitación.